Infancias atrapadas en la necesidad
Mientras unos niños juegan o aprenden en la escuela, otros trabajan en las calles, vendiendo dulces o limpiando parabrisas bajo el sol. Muchos lo hacen por necesidad, pero eso no significa que esté bien. Cada niño que trabaja pierde parte de su infancia y sus sueños. Esto no solo les impide estudiar, también los expone a peligros, abusos y explotación.
La educación debería ser un derecho garantizado, no una opción. Cuando un niño estudia, tiene más oportunidades de salir de la pobreza. Los gobiernos y las familias deben proteger ese derecho, y la sociedad entera debe rechazar el trabajo infantil.
Un niño con libros en las manos tiene más futuro que uno con una caja de chicles, los niños merecen vivir su infancia con derecho al estudio. Dejar que los niños trabajen es condenarlos a un presente injusto y a un futuro incierto.
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